Todo sobre la Epilepsia en los Perros.

Todo sobre la Epilepsia en los Perros.

Todo sobre la Epilepsia en los Perros.

La epilepsia en los perros es una enfermedad crónica que provoca ataques o convulsiones que les es imposible controlar; es decir, son alteraciones involuntarias por actividades musculares. Se trata de un trastorno neurológico crónico bastante común en perros y que en la gran mayoría de los casos no se puede curar. El término científico para el ataque es “ictus”.

La epilepsia ocurre por actividades eléctricas anormales en el cerebro, conducido a cambios repentinos y breves en el comportamiento y movimiento de un perro. Suelen ser impredecibles y ocurrir a intervalos irregulares, pero esto depende también del tipo de raza.

Algunas razas son más propensas que otras de padecer epilepsia; de igual forma, se ha demostrado una base hereditaria para algunos tipos de convulsiones en varias razas.

Las convulsiones consisten en 3 componentes:

1. Fase preictal.

En este período el perro tiene un comportamiento alterado donde suele estar nervioso, temeroso y ansioso por buscar a su dueño. Algunas veces gime, tiembla o saliva de más. Todos estos signos aparecen segundos antes u horas antes del ataque, pero pareciera que el perro sabe que algo extraño va a ocurrir.

2. Fase ictal.

Es la convulsión en sí, la cuál tiene una duración de pocos segundos hasta 5 minutos, un tiempo bastante prolongado en estos términos. El perro pierde el conocimiento o sufre un cambio en la conciencia mental. Los músculos del cuerpo se contraen y las patas se mueven mientras lo demás está paralizado. La cabeza es enviada hacia atrás y en algunos casos, la micción, defecación y salivación aparecen.

Si después de 5 minutos el perro continúa en ese estado, se dice que se encuentra en estado epiléptico, lo que significa una emergencia inmediata.

3. Fase postictal.

Se da al término de la convulsión. En esta etapa el propietario está más tranquilo, y aunque el perro también, existe confusión, desorientación, ritmo cardíaco acelerado, inquietud, salivación y en ciertos casos ceguera temporal. Los médicos aseguran que no existe una correlación directa entre la gravedad del ataque o convulsión y lo que dura la fase postictal.

Causas de la epilepsia canina

La epilepsia idiopática o primaria, es decir, la que no tiene una causa identificable, es la forma más común de convulsiones en un perro. Es muy probable que su origen tenga una base genética.

La epilepsia sintomática se debe a lesiones cerebrales identificables como tumores, hidrocefalia, accidentes cerebrovasculares, etc. O bien, a causas metabólicas como enfermedades hepáticas, insuficiencia renal, intoxicaciones, etc.

Las convulsiones pueden darse en momentos de cambio de actividad cerebral, como por ejemplo, durante la alimentación, los juegos o la excitación.

Señales de que mi perro es epiléptico.

Algunas veces la epilepsia puede confundirse con otros padecimientos. Para un mejor diagnostico, es importante que el propietario del perro narre los hechos detalladamente o que muestre filmaciones para observar mejor las características de los ataques.

Si su perro tiene al menos dos ataques no provocados con más de 24 horas de diferencia, la probabilidad es alta.

Tres puntos que podría revelar un video o un testimonio son:

– La pérdida de control voluntario. Si las convulsiones son sacudidas o espasmos musculares donde el perro no puede controlar los movimientos.

– Si los movimientos comienzan y terminan de manera repentina.

– Si los movimientos son similares en cada ataque presentado y con ciertos patrones repetitivos.

– Observar posición de las patas, de la cabeza, si su cuerpo se sacude o se estira, si su hocico permanece estático o se mueve como “masticando”, etc., etc.

Tratamiento.

Un perro con epilepsia puede tener una vida larga y plena, siempre y cuando la actividad convulsiva esté controlada.

El tratamiento debe iniciarse tan pronto se diagnostique la enfermedad y lo mejor, es centrarse en el control del ictus, ya que hasta el día de hoy no existe un tratamiento para evitarlos. Este tratamiento consiste en medicinas de emergencia recetadas para reducir la duración de un episodio epiléptico.

El objetivo es diminuir la frecuencia y la intensidad o gravedad de las convulsiones para que los efectos secundarios también sean menores. Con ello se pretende crear una mejor calidad de vida para el perro y menos momentos de angustia para el propietario. Solamente en casos extremos, cuando no pueden controlarse las convulsiones ni en frecuencia ni en intensidad, o si el perro sufre daño cerebral irreversible, la eutanasia es considerada.

Tratamiento para la epilepsia canina.

Qué hacer ante un ataque de epilepsia canina.

Sabemos que a ningún dueño le gusta mirar a su perro en esas condiciones, pero lo más importante es conservar la calma. Estos eventos no son dolorosos, a pesar de que lucen demasiado dramáticos, impactantes o violentos.

Es importante que cuidemos que el perro no vaya a lesionarse con algún objeto como muebles o sillones, y en caso de que el ataque lo tome de sorpresa en un área peligrosa o al lado de una barrera que no pueda moverse, como una pared, intente con mucho cuidado, colocar alguna almohada o cojín para evitar que se lastime o sobrepase un área.

Bajo ninguna circunstancia mueva bruscamente al perro o se acerque a su hocico, pues podría recibir una mordedura sin intención. De igual manera, aleje a niños o personas que lo rodean debido al pánico o confusión creados.

Un propietario con un perro epiléptico puede desarrollar estrés al observar las manifestaciones de la enfermedad. Se sugiere concentrarse en observar horarios, con qué alimentos, o con qué movimientos o situaciones el perro suele tener más ataques. Realice una bitácora. Esto puede llevar tiempo pero ayudará mucho tanto al veterinario como por supuesto, a su animal. Manténgase positivo y brinde la atención y cariño que esté en sus posibilidades.

Mitos más comunes sobre la epilepsia canina.

Alrededor de esta enfermedad existen muchos mitos. Hace varios años atrás, se pensaba que personas o animales que exhibían estos ataques era por posesiones demoníacas. Aunque eso ya es bien sabido que es falso, aún existe cierta desinformación que se requiere aclarar.

1. Los perros no pueden tragarse su propia lengua en un ataque epiléptico.

2. No es una enfermedad por ‘embrujo’. La epilepsia debe considerarse como cualquier otra condición médica, tal como una artritis o una diabetes.

3. La epilepsia no es una enfermedad específica. Es algo complejo que puede tener una amplia gama de manifestaciones clínicas y los detonantes son muy variados, así como el tiempo de duración.

 

Fuentes:

https://www.thekennelclub.org.uk/health/for-owners/epilepsy/

https://vcahospitals.com/know-your-pet/seizures-general-for-dogs

Canine Epilepsy: Demystifying The Myths

Erliquia en Perros, Síntomas y Tratamiento.

Erliquia en Perros, Síntomas y Tratamiento.

Erliquia en Perros, Síntomas y Tratamiento.

La erliquia canina es una enfermedad infecciosa que se transmite por garrapatas a causa de un organismo patógeno denominado Ehrlichia canis. Aunque este padecimiento se distribuye por todo el mundo, se produce mayormente en regiones con climas cálidos. Los humanos podrían infectarse después de la exposición con garrapatas.

¿Cómo se infecta un perro con erliquia?

Se transmite a través de la picadura de garrapatas infectadas. Estas garrapatas se identifican por ser de color marrón. Rhipicephalus sanguineus, es el portador principal, pero se ha demostrado que otras especies de garrapatas del género Ixodes, Amblyomma y Otobius también la transmiten.

Otra forma de contagio menos común es por medio de una transfusión de sangre de un perro infectado hacia un perro sano.

Tipos de erliquia:

Se identifican dos tipo de erliquia. Una afecta los glóbulos blancos, rojos y plaquetas. La otra denominada “erliquia platys”afecta directamente a las plaquetas. Ambas son muy peligrosas, pero la segunda se caracteriza por provocar trombocitopenia cíclica infecciosa; es decir, los niveles de plaquetas es tan bajo, que el animal presenta moretones en todo el cuerpo, además de posible sangrado por la nariz.

Existe otro tipo de erliquia que se manifiesta en varias regiones de los Estados Unidos. Esta se conoce como ehrlichiosis granulocítica canina (CGE) y se transmite también por una garrapata conocida como Amblyomma americanum, quien solo permanece en dicho país de América.

Síntomas de la erliquia.

En ambos tipos de erliquia existen síntomas. Un perro puede lucir normal días después de una mordedura de garrapata infectada. Si sus anticuerpos no pueden combatirlo, se iniciará la fase aguda de la infección, donde la bacteria se está reproduciendo en algún tipo de glóbulo banco para diseminarse por todo el cuerpo.

Los síntomas más visibles en el perro son:

Fiebre

Depresión

Letargo

Anemia

Poco apetito o anorexia

Moretones

Inflamación de ganglios linfáticos

Inflamación crónica del ojo

Anomalías neurológicas

Cojera por dolor articular

Hinchazón de extremidades

Síntomas de la erliquia canina.

Los síntomas de CGE son similares a estos mencionados, con probabilidad de que el perro también presente vómitos y diarrea.

Los signos se dividen en tres etapas: aguda (enfermedad temprana), subclínica (sin signos externos) y crónica (infección de larga duración).

La fase aguda dura entre dos a cuatro semanas, mientras la subclínica está presente sin causar signos externos de la enfermedad; es decir, puede ser que los propietarios no se percaten de la infección, lo que la hace una fase peligrosa. Lo mejor que puede ocurrir, es que el organismo del perro expulse el patógeno; pero si no, el padecimiento progresará a la siguiente etapa.

La gravedad de la enfermedad está en que si la principal productora de células sanguíneas, es decir, la médula ósea, falla, no hay manera de que el perro las produzca, por lo que muere.

Diagnóstico.

Es un poco difícil detectar la enfermedad en su etapa inicial, mientras que el sistema inmune generalmente responde con anticuerpos de dos a tres semanas después de la presencia.

El médico puede emitir un diagnóstico favorable si ante un solo síntoma, el propietario realiza pruebas de sangre. Lo primero que hará un médico veterinario es revisar el historial de salud, realizar un examen físico general y un hemograma completo, así como un panel de química sanguínea, análisis de orina, examen fecal y otras pruebas específicas que revelará cifras determinadas. Como por ejemplo, números de plaquetas y de anticuerpos, lo que finalmente comprobará si se trata de erliquia o de alguna otra afección.

Pregunte a su veterinario por el examen microscópico y diagnóstico molecular PCR. Ello le permitirá un mejor diagnóstico.

Tratamiento.

El médico puede recetar antibióticos una vez al día por algunas semanas, así como otros tipos de medicamentos, pero es importante asegurarse de que otros órganos del perro no vayan a dañarse demasiado. Discuta todas las opciones posibles con su médico veterinario y que recomiende la mejor. Si el perro recibe tratamiento de manera oportuna, su condición mejorará hasta quedar fuera de peligro.

Cuando el perro ya presenta anemia severa o problemas de sangrado, es urgente realizarle una transfusión de sangre. No obstante, esto no trata la enfermedad subyacente.

Cómo evitar la erliquia.

No existe vacuna para proteger a los perros de las garrapatas, solo medidas de prevención.

Para prevenir la enfermedad es necesaria una correcta higiene de los perros y del lugar donde se encuentran. Un perro que ha sido infectado, puede caer nuevamente. Los lugares insalubres donde se halla excrementos, basura, vegetación crecida y calor constate, son idóneos para la proliferación. Además de la limpieza, el uso de productos antigarrapatas y pulgas, ayudará a mantenerlas alejadas por un tiempo. Esto debe repetirse continuamente para evitar que se reproduzcan hasta llegar a poblaciones incontrolables. Los líquidos y pastillas masticables deben ser supervisadas por un veterinario.

¿Puedo contraer erliquia de mi perro?

Los humanos no pueden contraer la enfermedad directamente del perro, pero sí por picaduras de garrapatas, siendo esta la única manera. Los perros infectados son indicadores de que la presencia de estos parásitos podrían afectar nuestra salud. Es por ello que la higiene no solo debe estar presente en nuestros animales, sin en todo lugar donde convivimos con ellos.

 

Fuentes

https://www.petmd.com/dog/parasites/signs-and-symptoms-ehrlichiosis-dogs

https://vcahospitals.com/know-your-pet/ehrlichiosis-in-dogs

https://www.cvbd.org/static/documents/digest/CVBD_Easy-to-digest_no_7_ehrlichiosis.pdf

Cómo Puedes Saber si tu Perro tiene Fiebre

Cómo Puedes Saber si tu Perro tiene Fiebre

Cómo Puedes Saber si tu Perro tiene Fiebre.

Pocas personas saben que los perros pueden manifestar fiebre, que médicamente se denomina pirexia.

Al igual que en los humanos, la fiebre no debe considerarse una enfermedad, sino un síntoma de algo que podría ser más grave.

Una forma clásica y casera para medir la fiebre en un perro es mediante el tacto hacia su nariz. Esto no es del todo incorrecto, pero no siempre es suficiente. Algunas veces puede requerirse una revisión más minuciosa

La temperatura normal de un perro.

Si tomamos la temperatura de nuestro perro y creemos que es igual a la nuestra, nos llevaremos un gran susto. La nuestra oscila entre 36.1°C y 37.2°C, mientras que la un perro debe oscilar entre 37.5 y 39.1°C. Así que si el registro marca más de su rango normal, es evidente que debemos tomar medidas. Una temperatura de 41.1 °C o más, podría dañar órganos internos y ocasionar la muerte.

Para tomarle la temperatura a un perro se requiere de un termómetro rectal o de oído. Es un poco incómodo para el animal, pero con ello se podrá saber si realmente tiene fiebre o simplemente tiene el cuerpo caliente por una elevada temperatura en el entorno. El termómetro debe estar ‘dentro’ de la mascota aprox. 60 segundos.

Para el rectal el aparato debe untarse con vaselina e introducirse hasta 2.5 – 3 cm. Se retira cuidadosamente hasta que se obtenga la cifra.

Los termómetros de oído son menos incómodos, aunque podría ocasionar una leve comezón y sacudida. Se coloca profundamente en el canal auditivo horizontal para obtener una lectura precisa.

Si no posee uno en casa o no sabe cómo realizarlo, consulte al médico veterinario.

Causas de la fiebre canina.

Como se mencionó con anterioridad, una fiebre es señal de que algo anda mal en alguna parte del organismo del animal. En otras palabras, es una respuesta biológica a una amenaza bacteriana o viral. Podría considerarse saludable, dado que el mismo cuerpo se está encargando de expulsar al antígeno.

Una fiebre le permite al perro disminuir la división rápida de las bacterias que alberga, así como mejorar la respuesta de su sistema inmune. No obstante, no hay que descuidar su salud y acudir a un médico si la fiebre es muy alta o demora varias horas.

Tratamiento para la fiebre canina.

Las causas probables de una fiebre canina son:

– Infecciones bacterianas, fúngicas y virales.

– Una herida infectada. Podría ser desde un arañazo hasta una mordedura o corte. Si el perro tiene pelo largo, debemos revisarlo cuidadosamente.

– Infección en el oído.

– Infección en el tracto urinario.

– Diente infectado.

– Infección en algún órgano como pulmones o riñones.

– Ingesta de alguna sustancia tóxica.

– Ingesta de plantas tóxicas.

– Ingesta de medicamentos humanos.

Ingesta de alimentos humanos dañinos, como chocolates, uvas, pasas, etc.

– Tumores.

Cuando el médico veterinario no puede determinar la causa de la fiebre, usan el término de “Fiebre de origen desconocido” (FOD).

Las causas más probables de la fiebre del perro de origen desconocido son:

Trastornos del sistema inmunitario.

Problemas de la médula ósea.

Infecciones no diagnosticadas.

Cáncer.

Signos visibles de un perro con fiebre.

Un perro puede presentar ciertos síntomas que otro perro no. De igual forma, no siempre se observan de manera simultánea.

Además de un cuerpo caliente, las señales que indican que el perro tiene fiebre pueden ser:

Letargo

Estado de ánimo decaído

Temblores

Pérdida de apetito

Vómitos

Tos

Secreción nasal

Ojos rojos

Ojos caídos

Oídos calientes

Nariz caliente y seca

Frecuencia cardíaca rápida

Deshidratación

Cómo reducir la fiebre en nuestro perro.

Durante el trayecto al médico veterinario, es importante hacer lo posible para que su temperatura no aumente. Para ello, debemos enrollar una toalla o trapo limpio remojado en agua fría alrededor de sus patas.

Para que el calor corporal humano no aumente su temperatura, no lo lleve cargado, a menos que la clínica esté cerca. Si es en auto recueste al perro sobre una tela de algodón, manta o cualquiera que esté fresca.

No le suministre ningún medicamento, y mucho menos si es para humanos.

Diagnóstico.

Procure llevarlo al médico veterinario de siempre para que pueda revisar su historial clínico.

El propietario podría ayudar al médico veterinario a tomar las medidas correspondientes si logra identificar la posible causa. Es necesario mencionar cualquier actividad que haya realizado el perro anteriormente, como por ejemplo: haberse ido al jardín del vecino, haber llegado con el hocico manchado, si se lamía mucho alguna parte corporal, etc.

Después de realizar un estudio físico, siguen las pruebas de laboratorio donde se realiza un conteo sanguíneo completo, un perfil bioquímico y un análisis de orina. En casos de infección, las pruebas de cultivo y sensibilidad ayudarán. Si las causas siguen sin conocerse, las radiografías podrían revelar posibles tumores, abscesos y/o infecciones. Existen otros estudios un poco más complejos en caso de que el origen siga siendo un misterio.

Dependiendo de cuál haya sido la causa, una fiebre puede controlarse desde el primer día, pero algunas veces dura semanas.

Cuidados posteriores.

Una vez en casa, el perro requerirá descanso y una buena nutrición. Invierta en un mejor alimento de buena calidad para que su salud se recupere. Hay perros que pueden comer sin problema aunque tengan debilidad, pero otros van a necesitar otras medidas un poco más laboriosas. Eso debe ser avalado por un profesional.

Suministre los medicamentos recetados correctamente y por ningún motivo los sustituya por otras medicinas recomendadas por personas sin el conocimiento necesario.

 

Fuentes:

Fever in Dogs: Causes, Signs, and Treatment

https://www.petmd.com/dog/conditions/immune/c_dg_fever

https://pets.webmd.com/dogs/high-fever-in-dogs#1

Cómo Detectar la Rabia en Perros.

Cómo Detectar la Rabia en Perros.

Cómo Detectar la Rabia en Perros.

La rabia es una de las enfermedades más peligrosas que puede contraer un perro. La imagen colectiva que solemos tener de ella es la de un can agresivo generando espuma por el hocico; sin embargo, no es la única señal que podemos percibir.

Primero hablemos sobre la rabia…

La rabia es una enfermedad viral y contagiosa de naturaleza zoonótica, es decir, que puede transmitirse de animales a humanos. Dicho virus que la genera pertenece al género Lyssavirus, dentro de la familia Rhabdoviridae.

La Antártida es el único lugar en el mundo donde no se ha presentado la rabia. En todos los demás continentes ocurren decenas de miles de muertes anuales humanas por esta enfermedad, siendo Asia y África los que generan alrededor del 95% de los casos. La transmisión por perros rabiosos es la fuente del 99% de los casos humanos.

Su forma de transmisión es muy rápida: un perro sano se encuentra con un perro con rabia. El perro enfermo muerde al sano y transmite el virus a través de la saliva infectada hacia una herida abierta.

También es posible el contagio por exposición directa de las superficies de la mucosa a la saliva de un animal infectado. El virus no traspasa piel intacta; debe haber una mínima herida para que el contagio se produzca. El contagio de perro a humano se produce de la misma manera, a través de una mordedura. Una vez que el virus llega al cerebro, comienzan a manifestarse los daños al sistema nervioso para después provocar la muerte.

La buena noticia es que la rabia es 100 % prevenible con vacuna. Las campañas se han enfocado a vacunación masiva canina, donde se busca que al menos el 70 % de la población quede cubierta.

Aunque en este tema se trate la rabia canina, cabe mencionar que otros animales salvajes pueden transmitirla, como mapaches, zorrillos, murciélagos y zorros.

Tipos de rabia.

Existen dos manifestaciones clínicas de la rabia, la furiosa y la paralítica.

La furiosa suele presentarse en mamíferos carnívoros que son reservorios de la enfermedad. Se caracteriza porque las lesiones a nivel del encéfalo son más extensas que las de la médula espinal. La hiperactividad, excitación, hidrofobia son síntomas comunes, con una muerte por paro cardiorrespiratorio.

La paralítica es más común en ganado bovino y roedores.

Síntomas de la rabia canina.

Signos y síntomas.

La rabia representa un poderoso virus que actúa rápidamente. Si no se actúa de inmediato al primer o a los primeros síntomas, no se augura un buen pronóstico, pues la enfermedad evoluciona en horas.

Si por algún motivo su perro peleó con otro animal y fue mordido o lesionado, salga de toda sospecha y acuda a un médico veterinario. Es mejor prevenir a poner en riesgo a toda la familia.

Aquí hay algunas señales y síntomas que pueden indicar que un perro ha sido infectado.

Fiebre.

Falta de coordinación.

Mandíbula caída.

Salivación excesiva o espumosa.

Parálisis en la mandíbula.

Incapacidad de tragar.

Timidez extrema o agresión.

Cambios abruptos de comportamiento.

Hidrofobia o temor enfermizo al agua.

Convulsiones.

Diagnóstico.

Si no es posible someter al animal para enjaularlo y llevarlo al médico, llame a control de animales. El veterinario mantendrá al perro bajo encierro por 10 días, siendo esta forma la única aceptable para confirmar sospecha de infección de rabia.

La rabia puede confundirse con otros tipos de virus, pero mediante un análisis de sangre puede confirmarse su presencia; no obstante, este tipo de pruebas no son parte del procedimiento común.

Tratamiento.

Es importante que le muestre al veterinario el carnet o registro de su mascota. En caso de que no esté vacunado y haya atacado a otro perro, lo más responsable es contactar al dueño para explicarle la situación. En dado caso que se trate de un perro de la calle, avise a control de animales.

Lamentablemente la rabia es mortal para la gran mayoría de los animales no vacunados. La muerte se produce después de 7 a 10 días después del inicio de los síntomas.

Por el contrario, la empresa VCA Animal Hospitals, señala que hay informes aislados de casos de perros y personas que sobreviven a la enfermedad gracias al virus poco presente en la saliva infectada. Los médicos intentan interrumpir la progresión de la infección con el uso de suero antirrábico con anticuerpos inmunes contra el virus.

Se recomienda vacunar al perro contra la rabia entre sus 3 y 4 meses de edad. Y nuevamente al año. Con esta protección, en caso de que el perro sea mordido, desarrollará y activará sus propios anticuerpos que neutralicen las acciones del virus, lo que le dará una oportunidad de sanarse.

Tratamiento para la rabia canina.

Rabia en humanos.

La Organización Mundial de la Salud señala que “el lavado inmediato y a fondo de la herida con agua y jabón después del contacto con un animal sospechoso es fundamental y puede salvar vidas.”

Como mencionamos anteriormente, la rabia se previene con vacuna y es la única estrategia para prevenirla en humanos y perros sanos.

Esa misma institución internacional, la OMS, declaró que la rabia afecta mayormente a las comunidades rurales con altos índices de pobreza, siendo los niños los blancos más comunes. El 80 % de las muertes humanas ocurren en áreas rurales donde el conocimiento sobre a prevención o la acción temprana son insuficientes o inexistentes.

La vacuna contra la rabia se administra a personas con alto riesgo de contraerla, como veterinarios, trabajadores de laboratorios de rabia, individuos que trabajan en cuevas, etc. De igual forma, las personas que viajan deben informarse sobre su destino y los índices de rabia que ahí permanecen.

La vacuna suele ser en tres dosis:

1. según corresponda.

2. 7 días después de la primera dosis.

3. 21 o 28 días después de la dosis 1.

 

Fuentes.

http://www.who.int/rabies/about/en/

http://www.facmed.unam.mx/deptos/microbiologia/virologia/rabia.html

https://www.cdc.gov/rabies/index.html

https://www.cdc.gov/rabies/diagnosis/animals-humans.html

https://vcahospitals.com/know-your-pet/rabies-in-dogs

https://www.cdc.gov/vaccines/hcp/vis/vis-statements/rabies.html

¿Qué hacer si mi Perro tiene Diarrea? Causas y tratamiento

¿Qué hacer si mi Perro tiene Diarrea? Causas y tratamiento

¿Qué hacer si mi Perro tiene Diarrea? Causas y tratamiento.

La diarrea en los perros es un problema bastante común, pero esto no debe ser sinónimo de que debamos tomarlo a la ligera. Una diarrea no tratada puede ser mortal.

La diarrea en los perros significa lo mismo que en humanos: el paso de materia fecal a través del intestino a una velocidad mayor y con una menor absorción de agua, nutrientes y electrolitos.

Recordemos que los perros son muy curiosos y no saben medir peligros, especialmente los cachorros. Algunas veces se trata de una diarrea momentánea y leve causada por algún objeto ingerido. Pero cuando es muy frecuente y notamos al perro inactivo o sin ganas de comer, es porque algo más serio la está ocasionando.

Los veterinarios coinciden en que una diarrea es difícil de evitar por completo, puesto que son muchos los posibles factores. Pero lo que sí es posible es tratar de prevenirla y de saber cómo actuar en caso de presentarse.

Sistema digestivo de un perro.

Es distinta la forma en que una persona y un perro procesan los alimentos. Los canes son resistentes a ciertos elementos que serían muy peligrosos para el hombre, puesto que sus enzimas salivales están diseñadas para matar bacterias.

Los ácidos gástricos que un perro tiene son tres veces más fuertes a los de nosotros, razón por la que pueden digerir trozos grandes sin problema; a diferencia de nuestro caso donde debemos masticar muy bien la comida para que el estómago trabaje sin problema.

El tiempo de tránsito que le lleva a un alimento desde la boca hasta el intestino delgado, suele ser menor a 10 horas. El resultado final normal debería ser un excremento firme y bien formado, con un olor no tan desagradable.

Signos de diarrea canina.

Además del líquido o sustancia disuelta que observaremos, existen otros signos que nos ayudarán a confirmar que su salud no es del todo saludable.

Estos son:

  • Esfuerzo para defecar.
  • Gases muy olorosos.
  • Olor a sangre en las heces.
  • Mucosidades en las heces.

Para un perro de raza pequeña, la presencia de sangre representa una visita urgente al médico.

Causas de diarrea en perros.

Las causas son diversas y variadas. Como mencionamos anteriormente, una diarrea puede deberse a un simple problema o a una grave complicación.

Comencemos de menor a mayor importancia:

El entorno.

Los viajes, el encierro o cambios en el medio ambiente son situaciones que generan un incorrecto proceso de digestión.

Ingestión inapropiada.

Dentro de esta categoría pueden haber decenas o hasta cientos de opciones más. Entre los más comunes están los excrementos de otros animales, basura, plásticos, líquidos de limpieza, mala hierba, insectos, telas, etc., etc. Suele ser la más frecuente en los casos de diarrea canina.

Alergias.

Es importante observar si el perro genera diarrea al estar en contacto con algún elemento que se tenga en casa. Podría ser un tipo de reacción alérgica.

Bacterias.

Clostridium perfringens, E. coli, Salmonella, Campylobacter y Spirochetes son las bacterias que suelen estar presentes en el organismo de los perros normalmente sin ser un riesgo a la salud, pero su proliferación sí puede convertirse en un problema y ser causante de diarreas.

Parásitos.

Con un examen fecal es posible determinar si se trata de parásitos como gusanos, coccidios, tenias, tricocéfalos, entre otros organismos que suelen reproducirse a ritmos alarmantes.

Infección por parvovirus.

Es una enfermedad viral común que afecta mayormente a los cachorros, pero no se descarta su desarrollo en adultos.

Disfunción de órganos o enfermedades sistémicas.

No es común, pero sí es una posible razón. Alguna parte de su sistema digestivo podría no estar funcionando adecuadamente, lo cual, se refleja por medio de diarrea y otros síntomas.

Cáncer.

Tampoco es la causa más común, pero no hay que descartar posibilidades.

El color de las heces caninas.

Con base al color o a algunas características podríamos darnos una idea más cercana de lo que ocasionó la diarrea en nuestro perro. Por ejemplo:

Si es café uniforme y la consistencia es firme, el perro está sano.

Si esta es verde, posiblemente se trate de vegetación. Alguna podría ser tóxica.

Si es negra, puede ser sangrado en el estomago o señal de intestinos pequeños.

De color rojo o con rayas rojas, es señal de sangrado en el tracto gastrointestinal.

Si tiene color amarillo, es signo de problemas en el hígado, en la vesícula biliar o el páncreas.

Si tiene manchas claras, muy posiblemente indique que el perro tiene gusanos.

Tratamiento en casa.

Si la causa está bien identificada y se trató de alguna ingesta menor o de un episodio de estrés, basta con asegurarse de que el perro beba la suficiente agua para reponer el líquido perdido. Si bebe muy poco o no quiere, será necesario preparar caldo de carne o de pollo para captar su atención.

De comer, pollo hervido sin huesos ni piel con un poco de arroz blanco sin condimento, ayudará a endurecer las heces. Otro alimento indicado es la papa cocida sin piel.

Cuándo debemos visitar al veterinario.

Si después de 24 horas el perro no mejora después de algunas acciones en casa, entonces no hay más opción que visitar al veterinario.

Es decir, si es duradera, frecuente o además viene en compañía de otros síntomas como vómitos, debilidad, dolor o expulsión de parásitos, no hay que esperar más ni automedicar; el veterinario es la única persona indicada para atender a la mascota. Podríamos colaborar con el diagnóstico si revelamos las posibles causas, en caso de que exista alguna evidencia de lo que pudo haber pasado. Con base a ello, el médico determinará el mejor tratamiento.

Con los cachorros la urgencia es mayor. Con su falta de desarrollo y defensas, una diarrea podría ser mortal.

Pronóstico para un perro con diarrea.

Nada mejor que actuar a tiempo. Entre más temprana sea la atención, más probabilidades hay de que el perro se cure en los próximos días. En la mayoría de los casos la recuperación es casi inmediata, pero en otros puede requerirse un control dietético o una serie de medicamentos para mantener la condición bajo control.

 

Fuentes

https://vcahospitals.com/know-your-pet/diarrhea-in-dogs

https://www.cesarsway.com/dog-care/diarrhea/diarrhea-in-dogs

A Survival Guide for Dog Diarrhea

https://www.petmd.com/dog/emergency/common-emergencies/e_dg_diarrhea

17 Preguntas sobre la Leishmaniosis Canina

17 Preguntas sobre la Leishmaniosis Canina

17 Preguntas sobre la Leishmaniosis Canina.

¿Qué es la Leishmaniosis?

La Leishmaniosis es un conjunto de enfermedades parasitarias muy extendidas a nivel mundial, causadas por un protozoo parásito del género Leishmania que se transmite por la picadura de flebótomos hembra infectados. Este tipo de parásito cuenta con más de 20 especies diferentes.

¿Es conocida con otros nombres?

Es también denominada leishmaniasis y en algunos países de habla hispana se le conoce como “enfermedad del mosquito”.

¿Qué son los flebótomos?

Son insectos hematófagos muy parecidos a los mosquitos que ejercen como principales transmisores del parásito de la leishmania, el cual se desarrolla en la enfermedad leishmaniosis.

¿Cuáles son las características más distintivas de un flebótomo?

Son insectos nocturnos cuya mayor actividad se registra al atardecer, siempre y cuando las temperaturas estén por encima de los 16 o 18 grados Centígrados y no haya presencia de lluvia o vientos fuertes.

A diferencia de los mosquitos, el vuelo de los flebótomos es silencioso. Tienen una atracción por objetos luminosos y tienen un corto alcance de aproximadamente 2 kilómetros.

Su apariencia externa es peculiar y miden apenas de 2 a 3 mm de longitud. Muestran un cuerpo cubierto de pelos (incluso en las alas) con patas muy largas y delgadas, además de unas alas grandes y redondeadas. Son de color dorado o beige y su abdomen se torna rojo cuando se alimentan de sangre.

¿Cómo es el ciclo de vida de un flebótomo?

El flebótomo se desarrolla en ambientes naturales como zonas semidesérticas, madrigueras de animales o zonas con jardines donde la combinación de materia orgánica, humedad y temperatura son óptimas para su creación.

Tal como un mosquito, comienza con su etapa de huevo, para pasar a ser larva, pupa y finalmente adulto, donde solo las hembras tienen la posibilidad de transmitir la enfermedad.

Flebótomo causante de Leishmaniosis.

Flebótomo transmisor de Leishmania.

¿Por qué solo las hembras transmiten la enfermedad?

Ambos sexos se alimentan de azúcares de algunas plantas, así como de las sustancias de ciertos insectos, pero las hembras son las que difieren al nutrirse de sangre.

Esta sangre les aporta lo necesario para producir huevos. Aproximadamente 7 días después de que una hembra absorbe sangre de su víctima, colocan alrededor de 100 huevos sobre superficies húmedas ricas en materia orgánica. Una hembra infectada no contagia a sus huevos con la enfermedad.

¿Es común que le dé a los perros?

Clínicas veterinarias de diversos países, afirman que la leishmaniosis es una enfermedad habitual, casi tan común como los casos de sarna.

¿Cómo afecta la Leishmaniosis a los perros?

Realmente es una enfermedad grave que puede llegar a ser mortal para los perros.

Su forma de transmisión es muy fácil y rápida. Cuando el flebótomo pica a un perro infectado, al ingerir su sangre se lleva consigo el parásito de la Leishmania. Este parásito muta en el sistema digestivo del flebótomo y se vuelve efectivo. Cuando este insecto pica a un perro sano, le transmite la enfermedad.

Una vez que ya forma parte del perro, el parásito pasa a los vasos sanguíneos a través de la piel y ahí se dispersa por todo el cuerpo, razón por la que ha sido tan complicado hallar una cura a la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas de un perro con leishmaniosis?

Son varios, pero no son síntomas que se manifiesten al mismo tiempo o de forma reglamentaria, es decir, cada perro puede mostrar diversos síntomas debido a que una gran cantidad de órganos podrían ser afectados.

Es probable también que no se presente ningún síntoma en animales en estado subclínico o de latencia según su sistema inmunitario, y que al cabo de unos años, la enfermedad se desencadene. Hay casos donde perros jamás desarrollaron la enfermedad aunque casi toda su vida fueron portadores. Esto depende de su modo de vida, sus cuidados, su tipo de alimentación y actividad física.

En el caso de perros sintomáticos, la enfermedad suele aparecer después de 2 a 4 meses de la transmisión.

Los síntomas más frecuentes y visibles de la leishmaniosis son:

Pérdida de peso.

Pérdida del apetito.

Lesiones en la piel.

Problemas al caminar por atrofia muscular.

Fallos renales.

Inflamación de los ganglios.

Deficiencias o lesiones oculares como conjuntivitis o ceguera.

Hemorragias nasales.

Ataques cardíacos leves.

¿Qué se debe hacer en caso de creer que mi perro presenta algunos síntomas?

Termine de informase sobre la leishmaniosis en esta seria de preguntas y consulte al médico veterinario, ya que la única manera de certificar la enfermedad es mediante un análisis de sangre. Es mejor cerciorarse a tiempo para evitar complicaciones, pues, si un perro posee la enfermedad y no se sabe, sus vacunas regulares de moquillo, Parvovirus, etc., etc. pueden agravarle la enfermedad.

Si el perro está sano, pregunte al especialista un método de prevención medicinal. Existen jarabes e inyecciones que reducen las posibilidades que el perro sea picado.

¿La leishmaniosis canina tiene cura?

Actualmente no se han podido desarrollar medicamentos que prevengan la leishmaniosis, pero sí pueden ser aplicadas algunas medidas de prevención.

Con relación a su cura, no hay una como tal. Si el perro es diagnosticado a tiempo, es muy posible que pueda tener una calidad de vida normal ante un tratamiento largo y delicado, aunque siempre albergará al parásito de la leishmania. El objetivo del tratamiento es que el parásito permanezca en latencia el mayor tiempo posible. Las sustancias para tratarla pueden administrarse vía oral o a través de inyecciones.

En casos de perros que son diagnosticados en etapas tardías o que presentan un sistema inmune débil ya sea por deficiencia nutricional, enfermedad o edad, ocurrirá la muerte.

enfermedad leishmaniosis canina.

Prevención de la Leishmaniosis canina.

¿Qué puedo hacer para prevenir esta enfermedad en mi perro?

La mejor manera de prevenir que nuestras mascotas contraigan el parásito, es limitando los paseos nocturnos y dejar que el perro duerma dentro de casa durante las noches. Puede ser en cuartos de lavado o bodegas en el hogar, siempre y cuando se mantenga limpias y protegidas con mallas en las ventanas.

Otra opción es adquirir collares repelentes impregnados con deltametrina para ahuyentar pulgas y garrapatas. De alguna manera esto podría alejar a un flebótomo infectado, reduciendo las posibilidades de contagio.

¿Cuál es la época de mayor riesgo?

Los felbótomos viven en zonas cálidas y secas, sobre todo en regiones con humedales. El punto más alto de riesgo se produce entre las estaciones de primavera y verano de varias regiones del mundo. En algunos países es probable que el riesgo de contagio se prolongue durante todo el año, razón por la que las medidas de prevención deben ser permanentes.

¿En todos los países es común la leishmaniosis?

Es común en más de 70 países del mundo, especialmente los que forman parte del sur de Europa, África, Asia, Sudamérica y Centroamérica. Algunos casos ya se han presentado en Norteamérica.

¿La leishmaniosis es posible en humanos?

Hay unas 70 especies animales que son reservorios naturales de Leishmania. Entre ellas está el ser humano, así que sí es posible. En el continente americano, el vector es un mosquito del género Lutzomyia, y en Europa, es uno del género Phlebotomus.

¿Se puede contraer leishmaniosis de un perro infectado?

Hasta la fecha, no se han registrado casos de transmisión de esta enfermedad de perros hacia humanos.

¿Es muy común la leishmaniosis en humanos?

La Organización Mundial de la Salud determinó que solo una pequeña parte de las personas infectadas por Leishmania terminan por padecer la enfermedad. Se estima que cada año se producen en el mundo entre 700,000 y un millón de nuevos casos y entre 20,000 y 30,000 defunciones.

 

 

Fuentes.

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs375/es/

https://www.scalibor.es/

https://www.cdc.gov/parasites/leishmaniasis/dogs.html

http://www.facmed.unam.mx/deptos/microbiologia/parasitologia/leishmaniosis.html

https://parasitesandvectors.biomedcentral.com/articles/10.1186/1756-3305-4-86

F. Marín Iniesta, Francisco Martín Luengo. Manual para el diagnóstico de leishmaniasis. EDITUM, 1982.

Revista Animalia. Jun 2004. 68 pages. Vol. 17, No. 165. Published by Reed Business Information Spain.

Fidalgo Álvarez, Luis Eusebio. Patología médica veterinaria: libro de texto para la docencia de la asignatura. Univ Santiago de Compostela, 2003.